h1

El jardín de senderos en el que está prohibido pisar el césped

27 noviembre 2011

A veces temo que me estalle el cerebro. Tengo miedo de que me suceda lo que a Cerati, que me suba tanto la presión en las neuronas que me tengan que abrir el cráneo para que no explote. De a ratos, temo que me pase; de a ratos temo que no.

Soy la persona que conozco que más pretende saber y que menos sabe en concreto. Soy el típico desertor, el compañero de curso del que todos en las reuniones preguntan qué será de su vida. Soy un espectro que pasa por el rabillo del ojo de la vida de mucha gente.

Sé que mi vida dista de estar terminada, pero recuerdo cuánta fe tenía depositada en mí de más chico. Creía que siendo inteligente,viniendo de buena familia y teniendo atractivo físico estaba condenado al éxito.

Durante la secundaria nunca fui a un profesor particular. Muchas cosas aprendía más rápido que los demás. En matemáticas, antes de los exámenes, un grupo de compañeros venía a casa para que les enseñara. Y generalmente resolvía los dos temas del examen porque cuando terminaba el mío, empezaba a hacer el de Farber, mi compañero de banco. Terminaba bastante pronto con los dos, y sacaba buenas notas (me acuerdo también que en la primaria competía con otro chico con quién se sacaba más 10s en matemáticas).

Por esos años me imaginaba dedicándome a la ciencia, la matemáticas o física. Debe de estar relacionado con eso que me anoté en la carrera de Arquitectura. Sin embargo, la carrera que empecé fue Filosofía, y la que terminé fue Periodismo. No sin antes empezar y dejar dos terciarios en el camino: Creativo Publicitario y Guía de Turismo. En total, me anoté en seis carreras en seis instituciones distintas, si agregamos a la lista que hace un año y medio me anoté para hacer la carrera de Chino en la Universidad de Chengdú, en China.

Abandoné todo, por una u otra excusa que me ponía. Abandoné todo menos periodismo, que hoy en día desearía haber abandonado para dedicar esos cuatro años de mi vida a algo más enriquecedor. Y no fueron sólo las carreras lo que abandoné, con cada abandono desertaba ilusiones, imágenes creadas de un mundo paralelo que pudo haber sido. Fui desechando así posibles yo mismos, hasta quedar con lo que soy hoy, no más que una suma de no-seres, una persona interesante y abierta, pero mediocre.

Concurrí también a bastantes clases y cursos: talleres de escritura, de fotografía, de teatro, de yoga, de piano, de elongación, de bioenergética, de batería, de acrobacias aéreas, cursos de Barman, de Kabalá, de instalaciones eléctricas domiciliarias, de filosofía, de psicología, de literatura, entre otros. Esto sin contar la cantidad de cosas que aprendí por mi cuenta, en forma autodidacta. Además estudié con mayor o menor intensidad inglés, italiano, francés, portugués, alemán, hebreo y chino mandarín. Sé decir “hola”, “gracias” y otras cosas en al menos 22 idiomas.

Se dice que incluso las experiencias desafortunadas aportan su parte para el crecimiento interior. Yo no estoy del todo seguro. Ojalá pudiese concluir algo de lo que empecé, ojalá pudiese agarrar algo de lo que tengo y construir algo. Pero me refugio en la nostalgia -

¿qué hubiese sido de mí de haber seguido una de mis posibles vidas paralelas?- o en el escape hacia adelante -me encantaría empezar a estudiar historia ahora, por ejemplo-. El futuro y el pasado como refugio ante el presente, muy duro para enfrentar.

En la escuela y en la universidad uno busca acercarse a la nota “10″, la distancia con ese número es lo que diferencia a un buen alumno de uno malo. En China el 10 es la perfección y se representa como nuestro símbolo de sumatoria: “+”. Son los ejes cartesianos, la intersección entre el tiempo y el espacio, el aquí, el ahora. Qué fácil pueden asemejarse a dos paredes de una prisión que se cierran vertiginosamente, que lo obligan a uno a tener cintura para escapar, o a morir asfixiado.

Posts relacionados:

La Espera, según Di Benedetto

Cuando cada “chau” es un desgarro

Viajar como acto creativo

h1

Cita de Kazantzakis

31 octubre 2011

“De niño, estuve a punto de caer en el pozo [de agua]. Ya crecido estuve a punto de caer en la palabra ‘eternidad’, y también en no pocas palabras distintas: ‘amor’, ‘esperanza’, ‘patria’, ‘Dios’. Salvada cada una de ellas, pensaba haberme librado de un peligro y haber dado un paso hacia adelante. No era así. Sólo cambiaba de palabra, y eso lo llamaba yo liberación”. Niko Kazantzakis, Alexis Zorba, el griego.

Links relacionados:

http://es.wikipedia.org/wiki/Nikos_Kazantzakis

Posts relacionados:

La Espera, según Di Benedetto

Cita de Epicuro

Cita de Girondo

h1

Por tapas, a Poble Sec

14 octubre 2011

Si en Barcelona quieres comer tapas de verdad, no vayas por Las Ramblas ni te molestes en buscarlas por Rambla Catalunya. Si bien puedes comer muy rico en lugares como Taller de Tapas o Ciudad Condal, esas no son tapas como Dios manda.

Muchos gringos se acercan a La Champagnería, y cuando digo “muchos” estoy siendo gentil. Tienes suerte si encuentras espacio suficiente para aflojar tu barriga después de comer. Además, te obligan a comprar una copa de cava por cada tapa o bocadillo que compres.

No. Para comer tapas de verdad, hay que acercarse a Poble Sec. Cerca de la parada del metro de Paral.lel encontrarás dos de mis lugares preferidos, donde se come abundantemente por un precio moderado. En Can Eusebio y en El Rincón del Cava uno puede comer y beber hasta reventar por el precio de dos tapas sin bebida en los restaurantes del centro.

Can Eusebio queda en el Carrer Vila i Vila, número 84, a la vuelta del Apolo, aunque hay otra sucursal en la esquina con Nou de la Rambla de la que pocos están enterados. Los destacados del lugar son la mediana y las patatas bravas a sólo un euro. Es recomendable ir temprano porque se llena y no pedir tapas de maricos porque se van a llevar una decepción.

El otro lugar que recomiendo es El Rincón del Cava, ubicado en la calle Blasco de Garay, 53, atan sólo unos metros de la Plaza del Sortidor. Es menos conocido que Can Eusebio y esto hace más fácil encontrar un lugar para sentarse. La comida en general creo que es muy parecida en los dos lugares, pero en El Rincón, dando crédito a su nombre, tienes botellas de cava blanco y rosado por el módico precio de dos eurillos.

Entonces, amigos, a ponerse a dieta, ajustarse los cinturones y pedalear su Bicing hasta Poble Sec, que allí os espera una buena comilona.

Posts relacionados

5 Bares de la Ciutat Vella, Barcelona

Grandes fiestas: Festa Major, Festa delle Cantine y Thingyan

Pócima española

Derechos de las fotos, a quienes corresponda.
h1

Diccionario de palabras que siempre quise utilizar

14 octubre 2011

Aquí la definición de palabras que siempre he querido usar en alguna oración ya sea oral o escrita y nunca pude.

Arquetipo: Modelo original y primario en un arte u otra cosa.

Coxis: Hueso propio de los vertebrados que carecen de cola, formado por la unión de las últimas vértebras y articulado por su base con el hueso sacro.

Escorbuto: Enfermedad general, producida por la escasez o ausencia en la alimentación de determinados principios vitamínicos, y caracterizada por hemorragias cutáneas y musculares, por una alteración especial de las encías y por fenómenos de debilidad general.

Melómano: Persona fanática de la música.

Mojigato: Que afecta humildad o cobardía para lograr su intento en la ocasión.

Mórbido: 1. Que padece enfermedad o la ocasiona, 2. Blando, delicado, suave.

Nomenclatura: Lista de nombres de personas o cosas.

Resiliencia: capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas.

Solapar: Ocultar maliciosa y cautelosamente la verdad o la intención.

Taxidermia: Arte de disecar los animales para conservarlos con apariencia de vivos.

Definiciones sacadas de la Real Academia Española: http://www.rae.es/rae.html y de Wikipedia: http://es.wikipedia.org/

Posts relacionados:

Homenaje

Crítica literaria: La filosofía de House

h1

Intensidad 1 (sobre Internet)

25 marzo 2011

No voy a pretender entender a Deleuze, tampoco voy a pretender enseñarles a ustedes sus conceptos, y obviamente no voy a intentar desarrollar nada original a partir de ellos. Estoy seguro de que alguien ya escribió algo similar pero con mucha más consistencia en sus argumentos y mucho más fundamentado. Pero como él mismo aprobaría, simplemente me estoy basando en conceptos suyos para desarrollar pensamientos míos. Nada de esto tiene que ver con el Deleuze verdadero, no son más que intensidades que me circulan.

Mientras leída al filósofo francés caí en la cuenta de que Internet no es más que un campo colectivo de intensidades. Ahí -acá- circulan y se relacionan flujos de pensamiento, de opinión, de deseo que crean a su vez otros pensamientos, opiniones y deseos. Además, en concordancia con los pensamientos de Deleuze, una persona nunca es una persona sino más bien muchas. Uno nunca es el que postea, comenta o publica en Internet. Uno es en cada situación diferente una persona diferente, y esto se evidencia en Internet con el uso de los nicknames. Si uno usa uno o muchos nicknames lo mismo da, lo importante no es quién da la información, lo importante es que esa información exista, que alguien en algún contexto sintió o pensó ese post. Eso es lo único necesario para justificar su publicación, ya que forma parte de la constelación de intensidades humanas.

Podríamos asociar en cierta manera el uso de nicknames con la idea deleuziana de personaje conceptual. Según Deleuze, “el filósofo [el creador de conceptos] no es más que el envoltorio de su personaje conceptual principal y de todos los demás, que son sus interceptores, los sujetos verdaderos de su filosofía. Los personajes conceptuales son los ´heterónimos´ del filósofo [...]. Los personajes conceptuales son los verdaderos agentes de la enunciación ¿Quién es yo?, siempre es una tercera persona” (Citado del libro ¿Qué es la filosofía?).

Si forzamos aún un poco más los conceptos del autor, podemos afirmar que Internet es el rizoma. “El rizoma conecta cualquier punto con otro punto cualquiera, cada uno de los razgos remite necesariamente a rasgos de la misma naturaleza; el rizoma pone en juego regímenes de signos muy distintos e incluso estados de no-signos” (Deleuze, Mil Mecetas). Deleuze afirma que una de las claves de la potencia del rizoma es esta posibilidad de conexión heterogénea. El rizoma no tiene centro, no tiene jerarquías. Es en este lugar de encuentro entre lo diferente donde pueden acontecer sucesos inesperados, que no tienen la pretensión de simplemente representar lo ya establecido. Es el lugar de la creación.

Estas tendencias “revolucionarias” intentar ser canalizadas todo el tiempo. Hace tiempo que los periódicos online permiten publicar comentarios sobre sus crónicas. De esta manera, buscan frenar la tendencia descentralizadora de la información de empezó con Internet y la caída del concepto de periodismo “objetivo”, del periodismo profesional”. No requiere gran astucia darse cuenta que de esta manera el periodismo sigue teniendo el monopolio de la agenda-setting. Qué dicen los medios es menos importante para la construcción de la realidad que sobre qué hablan. Así configuran la realidad, lo que existe y lo que no. Pero, por la misma naturaleza de Internet, es inevitable que se puedan crear medios de comunicación personal desde la casa de los usuarios con total anonimato tan sólo en unos minutos.

Internet es el lugar donde, a pesar de la constante acción de las líneas segmentarias impuestas por la hegemonía-esas líneas que marcan trayectos que se presuponen obligatorios para el individuo-, el devenir minoritario es imposible de frenar. Si bien siempre van a existir Itunes o CNN.com, también se van a estar desarrollando permanentemente nuevos Napsters o Wikileaks que desafíen el poder establecido. Internet es infinita y por eso en todo momento habrá lugar para que las multiplicidades nomádicas se escabullan de la custodia sedentaria. Como todo rizoma, por más de que se corte alguna conexión, siempre va a haber otras donde puedan circular intensidades, porque “no está hecho de unidades, sino de dimensiones, o más bien de direcciones cambiantes” (Deleuze, idem).

Es así como todo circula por Internet, desde las líneas segmentarias hasta las líneas de fuga. Internet es el órgano vivo en el que todos los seres humanos del planeta nos conectamos, es el Árbol de las Almas de la película Avatar. Es un organismo constituido por el aporte humano, por las intensidades humanas. La gran mayoría aporta cosas insignificantes, cosas ya muy vistas, es verdad, pero cada tanto alguien aporta algo diferente. Y si bien hay

muchos que deciden tener poco onada que ver con Internet, aportan inevitablmente a través de terceros. Ellos configuraron parte de la vida de otras personas que si decidieron participar de Internet, y gracias a la existencia de ellos es que yo escribo estas líneas.

También hay muchos que no tienen el poder material para acceder, pero no poco se ha escrito de la gente que muere de hambre o que vive en la absoluta pobreza en continentes como América y África. Si no existiese esa parte de la humanidad, nadie escribiría sobre ellos. Es verdad que los que escriben son mayoritariamente clase media y alta, los pocos ricos del planeta, e incluso si escriben acerca de la pobreza tienen una visión sesgada de esta, pero¿no son acaso los que siempre, a lo largo de toda la historia, fueron dueños del discurso? Antes era la posibilidad de leer latín, ahora la de comprar una computadora. Muy rara vez la historia y la realidad no fueron escritas por el discurso dominante. Esa es una verdad humana y, como humana, es una ley que también se aplica a Internet.

Entonces, también como en Avatar, no hay que temerle a la muerte. Al morir todos nos uniremos al organismo que nos configura como uno. A su vez, de ahí saldrán las personas del futuro, con nuestros restos digitales se formarán nuevos humanos: ellos serán nosotros. Por lo tanto, hay que afirmar con optimismo que somos eternos, que ¡del byte venimos y al byte vamos!

Links relacionados:

Deleuze según Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Gilles_Deleuze

Post relacionados:

Viajar como acto creativo

Flickr es una mierda

Crítica literaria: La filosofía de House

h1

La Espera, según Di Benedetto

19 marzo 2011

Hay conexiones difíciles de explicar. Es como si en algún momento del pasado se haya abierto un agujero de gusano y alguien de aquel tiempo se hubiese asomado, para saber qué me está pasando ahora y acá, qué cosas me afligen, para palmearme al hombro, para decirme “no estás sólo”.

En algún momento de 1956 Antonio Di Benedetto publicó Zama y cincuenta y cinco años más tarde, por casualidad, lo encontré al fondo de una

Antonio Di Benedetto

librería del centro de Lyon. Casi no se consiguen libros en español en Francia, pero en esta librería tenían una pequeña colección de autores argentinos en lengua original. Zama era uno de los libros más baratos y me prometía la incursión al universo Di Benedetto, desconocido para mí hasta ahora.

Empecé a leerlo hoy y me pasó algo inédito: no puedo pasar los primeros párrafos. Los leo una y otra vez, y no es que esté distraído o que no los entienda. Hay algo oculto en esas palabras, algo que Di Benedetto dejó ahí para mí, para que yo descubra, para que yo me reconforte en la idea de que lo que me sucede es humano, y para que sienta que jamás estoy sólo, que mientras sienta como humano estoy conectado con la humanidad.

No puede ser sólo una casualidad que yo, en la situación en la que estoy ahora haya agarrado este libro y leído estas líneas, la casualidad no es suficiente para explicarlo. La novela comienza así:

“Salí de la ciudad, ribera abajo, al encuentro solitario del barco que aguardaba, sin saber cuándo vendría.

Llegué hasta el muelle viejo… Entreverada entre sus palos, se menea la porción de agua del río que entre ellos recae.

Con su pequeña ola y sus remolinos sin salida, iba y venía, con precisión, un mono muerto, todavía completo y no descompuesto. El agua, ante el bosque, fue siempre una invitación al viaje, que él no hizo hasta no ser mono, sino cadáver de mono. El agua quería llevárselo y lo llevaba, pero se le enredó entre los palos del muelle decrépito y ahí estaba él, por irse y no, y ahí estábamos.

Ahí estábamos, por irnos y no”.

Gracias, Antonio, estés donde estés.

Links relacionados:

Más información acerca de Di Benedetto:
http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Di_Benedetto

Foto de Silvia de  Luque: http://www.flickr.com/photos/alhambra2006/

Posts relacionados:

Cuando cada “chau” es un desgarro

Viajar como acto creativo

Perdonar

h1

Preguntas que Leny sabría cómo responder 4

15 marzo 2011

¿A la gente le excita más una buena película porno o una catástrofe monumental?

h1

Las peores citas

11 marzo 2011

Como se dijo en otro post, tener citas es un bajón. Se tiene que fingir ser lindo e inteligente, se debe aportar a las charlas y proponer nuevas. Con amigos esto es fácil, siempre hay cosas en común que compartir o debatir. Con una persona desconocida esto es infinitamente más difícil, se tienen que crear los vínculos en común, forzarlos, tener cuidado de no ofender y -sobre todo- de no aburrir al otro. Hay que esforzarse para ser aprobado.

Cuando uno sale con amigas o amigos de su novia esta situación es aún más traumática. Es básicamente igual que la anterior sólo que en ésta uno nunca puede aprobar, jamás obtendrá el premio mayor de una revolcada al final de la noche. Es por eso que uno se pregunta, “¿vale la pena el esfuerzo?”. En una cita no se cuestiona eso, salir con una chica es casi más una necesidad que un placer en sí mismo. Pero tener que ir con la mejor sonrisa a chamuyarse toda la noche a amigos y amigas de tu chica es un esfuerzo no lo suficientemente retribuido. Si terminás en la cama, siempre va a ser con la misma.

Esta situación es un poco bizarra cuando se vive en un país de lengua extranjera. Por un lado, implica un mayor esfuerzo porque la comunicación es limitada y los temas en común todavía más. También resulta más aburrido, ya que el único entretenimiento que tiene uno después de responder con dificultad a las preguntas de encuesta del tipo “¿qué hacés en la vida?” o “¿te gusta Francia?” y vaciar el interés de los demás hacia uno, es tomar la cerveza a sorbos e intentar disimular la cantidad de veces que acercás la mano al plato de maníes.

La parte positiva de esto es que sólo sonriendo puede que los otros piensen lo mejor de vos. Pueden atribuir tu falta de contribución a la charla a tus dificultades comunicativas, y listo, aprobado sin abrir la boca. Pero bueno, otra vez la cuestión: si apruebo o no apruebo terminaré con la misma chica en la cama, ¿para qué molestarse tanto entonces?

Posts relacionados:

Las citas

Ruptura

h1

Cita de Epicuro

18 febrero 2011

“El sabio ni desea ni teme a la muerte, ya que la vida no le es una carga, y tampoco cree que sea un mal el no existir. Igual que no es la abundancia de los alimentos sino su calidad lo que nos place, tampoco es la duración de la vida la que nos agrada sino que sea grata”, Epicuro, Carta a Meneceo.

Links relacionados:

http://es.wikipedia.org/wiki/Epicuro

Posts relacionados:

Cita de Girondo

Cita de Kureishi

Cita de Wittgenstein

h1

Cuando cada “chau” es un desgarro

19 enero 2011

Sucede antes de emprendes un viaje del que no estás seguro de volver. Durante la última semana cada fin de reunión familiar, cada pitada final de partido de fútbol con amigos, cada “buenas noches”, cada “hasta mañana”, es un desgarro. Siempre que te despedís de un amigo o ser querido pensás en la despedida final que se acerca amenazante, cada nimio saludo es un ensayo para ese grande que pronto tendrá lugar.

Uno intenta organizarse para encontrarse la mayor cantidad de veces con todos, pero inevitablemente habrá una última vez. Y todos esos encuentros, aunque trascendentes, dejarán un mal sabor de boca. Nunca podrán satisfacer del todo, jamás serán suficientes las palabras y los gestos, nunca se acariciará o se abrazará lo suficiente. El objetivo es que la otra persona no se olvide de uno, que lo cargue a cuestas como el viajante sabe que hará con el otro. El exiliado lleva en sus espaldas a su familia, a sus amigos, su país, sus costumbres y su infancia. Los carga por todos lados todo el tiempo. Sin embargo, esto nunca excede el plano simbólico. Las personas y los lugares no son extensiones de uno y acá se quedarán. “Adios” hay que decirlo a pesar de ser en absoluto suficiente.

En realidad, el desgarro es crónico y sólo se ve acentuado por el viaje. En este momento -como el que estoy viviendo yo-, en el cual la primera generación empieza a desaparecer y la cuarta asoma como la futuro reemplazante de la nuestra, se debe empezar a despedirse. Hoy estoy acá, mañana no. No creo que haya experiencia alguna que justifique la ausencia, la de uno y de los demás. Mi partida debería detener al mundo en una profunda melancolía.

Post relacionados:

“La patria es la infancia”

Sobre pérdidas y pertenencia

Viajar como acto creativo

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.